Crisanta: un monumento a la revolución cervecera

Views

En el centro de la colonia Tabacalera se encuentra Crisanta. En frente del Monumento a la Revolución, los amantes cerveceros podrán degustar un amplio surtido de cervezas, tanto nacionales como importadas.

El local en el que se encuentra esta “cervecería / restaurante” (como ellos se hacen llamar) es amplio. Con sillas y mesas cómodas, ideales para comer o sólo tomarte una bien fría, Crisanta tiene un estrado donde puedes escuchar música en vivo. El servicio es bueno, tienen una selección de cervezas extensa y una carta de comida interesante.

Lo que más me gustó en mi visita fue el trato que me dieron, enfocado a satisfacer tu experiencia cervecera. Pedí una english pale ale de Elfo (la carta la recomendaba), una IPA de Chela libre y un plato con unas brochetas de queso con plátano y queso para escuchar la banda en vivo que tocaba (Shus, buenísimos). El platillo que pedimos tenía unas proporciones decentes, incluso para dos personas. Venía acompañado de una salsa semidulce de tamarindo, aunque dudo que haya tenido cerveza como la carta señalaba. Como entrada, se dejaba acompañar muy bien por las cervezas que pedimos.

Sin embargo, la Elfo que pedí venía con excesiva espuma. Mientras la servía en mi vaso, la bebida se desbordó en un frenesí de espuma que no podía parar. En ese instante, cuando trataba de limpiar el desastre, la mesera se acercó y me trajo otra botella. Desgraciadamente, al abrirla de ésta desbordó otro afluente de espuma que jamás pudo llegar a mi vaso. El típico ejemplo de los errores que la industria artesanal mexicana comete y debería evitar: la venta de cerveza que no tiene la calidad necesaria para ser comercializada.

Entre los puntos que más me gustaron de Crisanta fue el hecho de que, inmediatamente y sin mediar una petición mía, me intercambiaron la cerveza. Desgraciadamente, los meseros que me atendieron jamás pudieron decirme de qué cervecerías eran sus líneas de barril.

En general, mi experiencia fue positiva. Con gusto iría de nuevo si tuviera que escoger por la zona un lugar con una amplia variedad de cervezas. Definitivamente hay cosas que mejorar, como el conocimiento del producto por parte de los empleados o la remoción del producto defectuoso, como Elfo, que en voz de uno de los meseros fue terriblemente calificado: “Yo nunca la recomiendo, porque siempre le pasa eso”. Sin embargo, la carta sí lo hace. La vida está llena de contradicciones. Ni modo.

Al final del día lugares como Crisanta buscan, y ponen, en alto la cultura cervecera y, aunque hay detalles por mejorar, en realidad son pocos, opacados por sus virtudes.

Pronto reseñaremos su porter con maple. Manténganse al tanto.

Crisanta: un monumento a la revolución cervecera