Las cervezas del Mundial: Grupo E

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En este grupo Brasil tratará de reivindicarse del golpe mortal que supuso el 1-7 contra Alemania en el Mundial pasado. Mientras los otros países con su cultura cervecera tratarán de lograr el anhelado segundo lugar. ¿Serán las cervezas monásticas; de corte pilsner o del nuevo mundo las que lo logren?

Brasil

Después de su último partido mundialista, en el que Brasil perdió estrepitosamente, el amigo país carioca ha renovado su quehacer cervecero y se ha en un destino para los amantes de las cervezas artesanales. Uno de los mayores productores de cerveza en el mundo. Su tradición cervecera está fuertemente influenciada por la llegada de inmigrantes alemanes a sus tierras, quienes entre sus maletas trajeron el noble conocimiento para hacer cerveza con ellos.

Aunque hay indicios que holandeses e ingleses la introdujeron en el siglo XVII y XVIII, el quehacer cervecero como hoy se le conoce en Brasil está completamente influenciado con la tradición alemana. No sorprende que el estilo más consumido sean las lagers. Tampoco que su primer cervecería, todavía en funcionamiento en , se llamara Bohemia

Debido al clima tropical imperante, Brasil no era un país adecuado para la cosecha de cebada y lúpulo. Las altas temperaturas y la humedad hacían todo un reto la preparación de la cerveza. La refrigeración llegó con las cervecerías Brahma, de Rio de Janeiro y Antartica, de Sao Pablo, dos grandes monstruos cerveceros que años después se unirían en una sola cervecería conocida como Ambev, que, a su vez, se convertiría con inversión belga en AB InBev. Así de grande es la producción de cerveza en Brasil.

En la actualidad, alejándonos un poco de las cervezas en masa, Brasil está creando una sólida escena artesanal. Con la adición de productos endémicos y mucha creatividad, el movimiento artesanal. Las cervezas resultantes buscan crear experiencias sensoriales que, en contraste con las lagers producidas en masa durante años, impacten en el consumidor. No es raro ver cervezas hechas con café brasileño, maracuyá, entre otras frutas autóctonas. Este sector anualmente crece de forma rápida y está posicionándose en el gusto de los brasileños. Desgraciadamente, las macrocervecerías están comprando a estos productores para seguir liderando el mercado y disminuir su crecimiento.

Veremos si toda esta historia le sirve a Brasil para enmendar la humillación pasada. Ni una uber ultra imperial russian stout olvidará esa humillación contra Alemania.

Para mayor información, revisen este excelente texto del beersommelier mexicano Eduardo Villegas.

Suiza

Este pequeño país al centro de Europa está dividido en dos mundos cerveceros (haciendo de un lado las macrocervecerías): el este y el oeste. Del lado francés (o sea, el oeste), tiene un contacto más constante con las cervezas de Bélgica y de otras partes del mundo; y del lado este (o sea, el alemán), tiene una tradición principalmente bávara con un surtido más que nutrido de cervezas de baja fermentación.

En Suiza, la historia de la cerveza está muy ligada a la vida monástica. De hecho, existen los planos del monasterio de St. Gallen (vean la foto) en el que se contemplaba la construcción de tres (sí, 3) cervecerías. Una para los monjes; otra para los peregrinos y otra para los invitados. Desde siempre, la cerveza ha estado vinculada a la alimentación y en los monasterios esta deliciosa bebida era importante complemento durante las comidas. Y los monjes (pobrecitos) durante el ayuno podían beber cerveza, pues la regla no escrita decía que todo lo líquido podía ser consumido durante los ayunos. Si hacemos las matemáticas, las cuentas nos cuadran raro. Cervezas fuertes más ayuno de semanas igual a… Bueno, ya se imaginarán la divina borrachera. De hecho, en este país existe una de las pocas cervecerías trapenses fuera de Bélica: Engelzell, que produce tres tipos diferentes de chela: Gregorius, Benno y Nirvard.

Como las cervecerías de los monasteris (Klosterbrauereien, en alemán) vendían cerveza de muy alta calidad a precios muy baratos, empezaron a ser un riesgo económico para las cervecerías privadas, por lo que se prohibió en el siglo XVI la venta de sus ricos elixires. Con esto comenzó la historia moderna de las cervezas en Suiza, pero esto ya es malta de otro costal…

En la actualidad, el mercado Suizo esta copado por las grandes cervecerías; sin embargo, existe una gran tradición cervecera de corte independiente que sigue haciendo las cervezas por el placer de hacerlas bien en vez de buscar exprimir la mayor cantidad de ganancias posible.

Costa Rica

La llegada de la cerveza a este país de “pura vida” se remonta a inicios del siglo XIX. Esta refrescante bebida conquistó a los ticos fácilmente y su gobierno identificó una gran oportunidad de negocios en este ámbito, por lo que dio gran libertad de producción y distribución a cambio de diversos aranceles establecidos. Diversas fábricas proliferaron a mediados de este centenario y para 1880, existían al menos seis fábricas establecidas en Cartago y San José, entre ellas la Cervecería Traube, Cerveza de Torres, Richmond, Cervecería Costarricense, Cervecería Irazú y Cervecería del León, que se presentaba como la “única en Centroamérica movida por vapor”.

Cabe destacar que desde sus inicios, las cervecerías costarricenses contaron con cerveceros alemanes que daban alma y sabor a sus producciones. El gran consumo de esta bebida dio cabida a la importación de cervezas de Estados Unidos y Europa a principios del siglo XX, como Louisiana Brewing Co. Actualmente, una de las cervezas más reconocidas de Costa Rica es la Imperial, la cual tiene un sabor fresco y ligero que, además, es responsable con el medio ambiente y busca reducir su huella de uso de agua al brindar protección a más de 450 hectáreas de selva.  La cerveza Bavaria, como lo indica su nombre, tiene gran influencia de estilos europeos.

Serbia

La historia en este país ha estado marcada por los conflictos armados que ha sufrido. A pesar de que hay registros escritos desde el siglo XV, no fue hasta el siglo XVIII que la cerveza obtuvo un lugar privilegiado en el paladar de los habitantes del ahora territorio serbio. En la actualidad, el mercado está inundado por las cervezas ligeras de baja fermentación; sobre todo claras y, en menor medida, oscuras. Cuatro de siete cervecerías son propiedad de los grandes consorcios (léase Carlsberg, Molson Coors y Heineken).

La cervecería más antigua de Serbia se llamaba Zrenjanin; ahora es un museo de la cerveza en el pueblo del mismo nombre. La cerveza más consumida aquí es Jelen, que significa venado.

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