Las cervezas del Mundial: Grupo F

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Grupo F

En este grupo el candidato claro para ganar la justa deportiva es Alemania. Sin embargo, tanto México, Suecia y Corea del Sur presentan armas fuertes para tratar de alcanzar el segundo lugar, o por qué no, abollarle la corona al campeón.

Alemania

Indiscutible peso pesado cervecero. Considerada por muchos la mejor cerveza del mundo. Creadora de La Ley de la Pureza, bajo su brazo habitan años y años de quehacer cervecero, de creación de diferentes estilos y un amor desbordado por esta bebida. Hablar de cerveza en Alemania es hablar de pasión.

Ley de la Pureza

Decretada en 1516, en un principio sostuvo que la cerveza únicamente podía llevar malta de cebada, agua y lúpulo. Después del descubrimiento de la levadura por Lois Pasteur, se añadió a la ley pues se dieron cuenta que sin la ella se acaba la diversión y que sin su presencia la cerveza no sería tan amada. Criticada por muchos, amada por tantos y tantos, supone para algunos una restricción en cuanto a creatividad y para otros un reto de hacer muchas variantes con pocos ingredientes.

Para acabar la discusión, un reconocido cervecero artesanal alemán, Thorsten Schoppe de Schoppebräu Berlín, dijo: “no sé si la cerveza alemana sea la mejor del mundo, pero de que hemos mucho para refinarla de eso estoy seguro”.

Craftbier

Hablar en Alemania de Craftbier es un tema espinoso. A diferencia de Estados Unidos donde el movimiento craftbeer surgió como una respuesta a las diluidas cervezas estadunidenses, en el país teutón muchas personas te afirmarán que desde siempre pequeñas cervecerías fabrican de manera “manual” de su producción. La diferencia, sin embargo, radica en la forma cómo jóvenes han decidido entender la producción de cerveza alemana, haciendo temblar sus anquilosadas tradiciones. De pronto, las clásicas pils, las suaves helles, las están renovando jóvenes cerveceros incluso bajo la mirada del Reinheitsgebot. Lúpulos del nuevo mundo, dry hoping, entre otras dulzuras. Otros, en cambio están dejando a un lado la tradición y se centran en nuevos estilos poco tradicionales para ellos, como las pales ales o las IPAS.

Lo que ahora está pasando en Alemania es único, cientos de años de tradición cervecera están siendo dinamitados y explotados en muchas más variantes. Si el mundo de la cerveza alemana era un festín, ahora lo es más. Estilos viejos revividos, estilos nuevos creados, técnicas recuperadas y todo bajo un conocimiento documentado. Si bien todo Alemania está viviendo esta revuelta, en las ciudades grandes, como Berlín, Múnich y Hamburgo, es donde más contacto hay con cervezas artesanales e internacionales.

“El futbol es once contra once y siempre gana Alemania” dijo alguna vez Gary Lineker, y esto, muchas veces, también aplica para la cerveza. Un candidato al título definitivamente.

En México se consigue una cerveza artesanal muy rica llamada Crew Republic, un claro exponente del espíritu joven del cervecero teutón; pero también cervezas de corte más tradicional como Hofbräu. Prueben cervezas alemanas y déjense llevar por años de historia y cultura. Prost!

México

Nuestro país vive desde hace algunos años interesante momento con el movimiento artesanal. Después de vivir durante largos años bajo el yugo de un duopolio cervecero que lentamente fue desapareciendo la cerveza de calidad por una  más suave, ligera, barata y aburrida. Contrasta esta debilidad por la apreciación que mucha gente tenía de la cerveza mexicana; por ejemplo, Michael Jackson, el afamado Beer Hunter, tenía elogios para la la Noche Buena y a la Dos Equis Ambar, aunque le gustaba nada la Corona, por ejemplo. En otras palabras, en México se ha hecho por temporadas desde su industralización buena cerveza.

Con altibajos, aciertos, pruebas y experimentos, bajo el cobijo del movimiento de cerveza artesanal, México busca definir su quehacer cervecero. A veces inspirado en la tradición norteamericana, a veces inspirado en la tradición alemana o la inglesa, nuestro país todavía se está definiendo. Sin embargo, las tendencias y un interés cada vez mayor sobre el tema empiezan a perfilar un futuro exitoso ante el hostil y agresivo trato comercial que las gigantes cervecerías transnacionales tienen con su pequeña competencia.

En México, el consumo de cerveza artesanal sólo representa 1% de la producción total de cerveza en nuestro país. Pioneros como Cerveza Minerva continúan en el mercado y siguen produciendo con alta calidad. La incursión de muchas nuevas cervecerías —muchas de ellas ya han ganado importantes premios a nivel internacional— también ha dado aplomo y continuidad a esta naciente y apasionante industria.

Para entender este movimiento cervecero es necesario conocer Tijuana y Ensenada, ciudades cuyo contacto con los Estados Unidos no ha sido en vano. Cervecería Insurgente, Aguamala, Wendlant o Canneria (y muchas, muchas más) han marcado la pauta y ofrecen un portafolio amplio de estilos al público ávido de buena cerveza. Además, debido a la creciente cultura gastronómica de la región (el Valle de Guadalupe y su cocina de vanguardia) y al interés gradual por el público tanto nacional como extranjero se ha generado una escena fuerte y constante en el bello estado de Baja California.

Guadalajara, por su parte, es en la actualidad el mayor productor de cervezas en México, debido, principalmente, a la presencia de Minerva, la cervecería más grande del país, pero no por ello se debe de dejar de hablar de Fortuna, Loba y otras cervecerías emergentes que están dejando su legado en otro emblemático estado gastronómico de México.

También en la ciudad de México se hace buena cerveza. Cyprez, La Chingonería, Cervecería Irreverente o Monstruo de Agua —quienes están empleando frutas autóctonas de productores independientes— son ejemplos del quehacer cervecero defeño. Estos son sólo algunos ejemplos, porque la cerveza artesanal está en otros rincones del país como Mexicali, Monterrey, Puebla, Querétaro, Yucatán y los innumerables eventos que se organizan en torno a la chela constatan que el camino para el crecimiento de la cerveza en México va por el sendero correcto.

Por último, no podemos dejar de mencionar a Ramuri, Fauna y Cervecería de Colima por las medallas obtenidas en World Beer Cup, el equivalente cervecero del Mundial de Futbol.

Esperemos que estas cervezas nos representen dignamente y no se amedrenten frente a países con siglos de tradición cervecera. ¡Vamos México!

Suecia

La historia de la cerveza en este país escandinavo data desde hace muchísimos años, pues los vikingos bebían mead para las celebraciones y la cerveza como un sustituto del agua, debido a la poca higiene que esta tenía. Al hervir y añadírsele cereales y lúpulo (podían haber otras especias), el preciado líquido se “limpiaba”. Es por eso que, en muchas ciudades europeas en la edad media, consumían cerveza, pues así evitaban enfermarse. Suena a excusa, pero es verdad.

En el caso de los suecos, antes del siglo XIX la cerveza era producida principalmente en casa; sin embargo, con tecnología importada desde Alemania (les dijimos que eran los meros meros cerveceros), se convirtió en una industria, pues rápidamente la cerveza se convirtió en un tema de orgullo nacional y cada pueblo debía tener una cervecería. Para finales del siglo XIX, varios conglomerados cerveceros se habían formado, entre los que destacó Falcon, ahora parte del grupo de Carlsberg. Actualmente, los suecos cuentan con una importante cultura de craftbeer y sus cervecerías buscan ser una bebida única, para el disfrute de todos aquellos que la amamos.

Un dato curioso que debemos de agradecer a las leyes suecas es el hecho de que cervezas como Carlsberg, Pilsner Urquell o Heinekken tengan dos versiones de sus cervezas sólo para el mercado sueco. Debido a las leyes en cuanto al consumo de alcohol, la cerveza se divide en tres dependiendo de cuánto contenido alcohólico tengan. Así, las grandes cervecerías pueden vender su producto diluido en los súper mercados.

Corea

Corea del Sur además de ser la cuna del gran Park Jae-sang, mejor conocido como PSY (el del “Ganganam Style”), es la tierra del soju, principal competidor de la cerveza coreana. Ya que este destilado de arroz se lleva el récord como la bebida alcohólica más vendida en el mundo.

La cerveza en Corea entra a finales del siglo XIX gracias a un tratado de amistad con los japoneses. Con el creciente número de inmigrantes nipones en el país también llega su cerveza. Japón construye las fábricas de Kirin Beer y Chosun Breweries, y con ellas, la primera ley de impuestos sobre licores en ese país que prohíbe la destilación doméstica. Motivo por el cual las ventas de nuestra bebida preferida aumentan exponencialmente: se convierte en una bebida de lujo buscada por hombres de clase alta. Para que nos demos una idea, cuatro cajas de cerveza costaba lo de un saco de arroz de 144 kilos.

Hite y Oriental Brewery (OB), son las marcas más importantes del país, mientras que el tercer productor más importante de Corea del Sur era Jinro Coors Brewery, una joven empresa formada en 1990 la cual adquirió Hite para formar Hite-Jinro. Hite es una pale lager que con muchas presentaciones. Su grado alcohólico es de 4,5º. Por su parte; Cass Fresh, elaborada por OB, tiene una graduación alcohólica de 4,5º. Su color es dorado con un cordón de espuma muy delgado. Es suave al olfato con ligeros matices de maltas, maíz y otros cereales.

En 2011 se modifica la ley sobre la producción de cerveza en hectolitros, la cual favorece a los pequeños productores, los cuales no estaban autorizados a vender sus productos. Gracias a esta acción los productores caseros coreanos han empezado a formar pequeñas cerveceras en toda la península coreana.

Craftworks Taphouse and Bistro de Seoul es una de las cervezas artesanales más consumidas. Fue la primera microcervecería coreana, pero creada por dos canadienses. En cambio, 7BRAU es totalmente coreana y cuenta con un pub, el cual está abarrotado por mujeres. La onda de la cerveza artesanal en Corea del Sur la llevan las mujeres, pues producen, beben y sirven cerveza. El mercado coreano tiene un valor de 1.6 millones, del cual las coreanas jóvenes forman parte esencial. Sus gustos acostumbrados a sabores complejos más allá de una lager producida en masa, hacen que el gusto por la cerveza artesanal servida en pubs increíblemente bien diseñados sea una moda que nació para quedarse en aquel país asiático.

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