Take the Craft Back: un movimiento por la cerveza independiente

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La gente detrás de Take Craft Back, cansados de ver cómo icónicas casas cerveceras independientes terminaban sucumbiendo bajo el peso de los billetes verdes y se subordinaban al organigrama de las transnacionales, protestaron de la manera más inverosímil posible: mediante un financiación colectiva quisieron comprar, nada más y nada menos, que a Anheuser-Busch InBev.

La cantidad de dinero necesario para lograr esa desproporcionada idea era superior a 230 millones de millones de dólares. Obviamente, no lograron reunir esa cifra; pero sí juntaron la nada despreciable cuota de poco más de 3 millones de dólares. Aunque el proyecto como tal ya no existe, vive (según sus creadores) en el logo Independent Craft de American Brewers Association, que ayuda al consumidor a diferenciar las cervezas independientes de las que no son.

Iniciativas de este tipo (si bien del todo utópicas) hablan del creciente descontento por las actuaciones de los conglomerados cerveceros por monopolizar el mercado. En Estados Unidos, el mercado de la cerveza artesanal —años luz de distancia con nuestro joven aunque establecido movimiento— inició con la idea de hacer mejor cerveza, con procesos de producción que no contemplaran únicamente las ganancias, con materias primas únicas y de alta calidad y con mucha experimentación. De esa manera, lograron establecerse dentro del gusto de muchos aficionados a la cerveza en detrimento, obvio está, de los intereses económicos de las grandes transnacionales.

El porcentaje de participación de la Craft Beer en Estados Unidos, según datos Statista es de 12 por ciento en 2016. Hecho que no ha gustado para nada a los intereses económicos. Perder tantos consumidores en un mercado tan grande como Estados Unidos es perder millones de dólares, muchísimos millones de dólares.

Esta discusión está lejos del obvio malentendido de que toda cerveza industrial es mala y toda cerveza artesanal es buena —una lectura común por fácil y errónea—. En realidad, se centra en la forma casi monopólica en que los grandes quieren abarcar el marcado con. prácticas económicas desleales, intereses únicamente comerciales y con poco o nulo respeto a la diversidad cervecera.

Por eso, Take Craft Back ha puesto un dedo en la herida. El movimiento cervecero independiente que tomó años en crearse y asentarse y que ha sido ejemplo para muchos industrias cerveceras fuera de los Estados Unidos corre el peligro de desaparecer a punta de billetazos. Y esto vale para todo el mundo, no sólo para los estadunidenses. El creciente enojo de ver cómo buques insignias del Craft Beer se han hunidod para siempre ha dado pie a protestas cómo estas, que seguramente irán apareciendo en diversas formas, pero con el mismo fondo.

Take Craft Beer Back no trata de desaparecer a las grandes cervecerías transnacionales, cuyos nichos, radicalmente opuestos a los de la pequeña industria, son y serán su refugio. Por el contrario, se promueve la inclusión, la independencia y la diversidad, para que toda persona esté en derecho de tomar la cerveza que quiera. No una chela impuesta.

Take the Craft Back: un movimiento por la cerveza independiente