Beersommelier y los talleres: la importancia de la profesionalización

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Organizado por el beersommelier, beer taster profesional y juez cervecero internacional Omar Apud el taller de detección de errores en la cerveza es ideal para quienes necesiten “capacitar” sus cualidades sensoriales del gusto y olfato y conocer mejor el producto que tanto nos apasiona, la cerveza.

México es un país que es todavía pequeño en su movimiento cervecero artesanal. Si bien se puede rastrear más de diez años atrás (mínimo), la industria mexicana todavía está en proceso de aprender a caminar solita y de asentarse en su profesionalización.

Sin importar cuál exactamente sea su estado, talleres como el organizado por Omar son un paso firme (y un buen ejemplo) de lo que debe de suceder para alcanzar la solidez que nuestra industria tanto anhela.

¿Cuántas veces escuchamos que estamos hartos de que un cervecero casero trate después de un primer lote exitoso emprender la venta de su producto sin las debidas licencias ni conocimientos para hacerlo y cuántas también que un beersommelier no es más que una cosa exagerada, “nada más para echarle crema a sus tacos”?

Entre estos extremos nos movemos, y la tarea de gente como Omar Apud es tratar de unirlos. Con una taller que involucra total dedicación del asistente, pues se requiere su presencia durante 8 horas, se aprende la detección de 25 aromas diferentes, que, mediante “pequeñas pruebas” intencionalmente afectadas con reactivos que simulan un defecto, pueden encontrarse en una cerveza.

En el taller, el beersommelier ejemplificó la profesionalización que tanto buscamos. Sus conocimientos eran bastos y no sólo trataba de enseñarnos a reconocer los defectos sino tratar una tarea más difícil, la de hacernos entender, desde el fondo, lo que significa “conocer” una cerveza. Desde las “arbitrarias” designaciones por  programas como la BJCP, hasta la difícil situación de poder discernir un posible defecto como acierto. Dicho en otras palabras, nos ayudó a proveer al cerebro, vía una nariz y un paladar fino, el sentido común independiente de las “reglas” escritas.

Podría dilatarme en describir el procedimiento de cómo es un taller así, nombrar cada uno de los compuestos químicos de difícil pronunciación que aprendí en el curso o detectar dónde, en el proceso de producción, provienen, los defectos, pero prefiero tratar de entender lo global, que la formación de profesionales, como lo son los beersommeliers, podrá aportara una industria que busca dejar de gatear y ponerse a caminar. Ofrecer esa visión profesionalizada es el objetivo de nuestro gremio. Cursos como este, impartidos por profesionales formados (no sólo aficionados), nos indican que estamos en buen camino. Que nos falta mucho, sí. Pero alguna vez a los gringos también les faltó mucho. Es cosa de no quitar el dedo del renglón y empezar a saber exigir calidad pero con un conocimiento a la vez amplio e inteligente.

En caso de interés, el próximo 27 de mayo habrá un nuevo taller. Para más informes, presionar aquí.

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